Yo, seria capaz de mucho mas que el mundo entero por ti. Seria capaz de olvidarme de otros, de vivir sola el resto de mi vida, de llorar todas las mañanas, de pensarte todas las noches. ¿Y como estoy tan segura de eso? Por que así ha sido.
¿Seria yo capaz de entregar mi vida por ti?...Mis pensamientos se difuminaron para pensar en esa sola pregunta. Mi vida, por el. Mi vida por su amor. Mi vida por sus besos, por sus caricias, por sus miradas, por su aliento, por todo el. Todo esto, solo una vez. Después de eso, seria mi fin. Ya no vería otro amanecer ni otro alba. No divisaría los pájaros cantar ni el cielo azul en lo alto. No existiría mas. Llegaria el punto final. Y asi, ¿Seria yo capaz de entregar mi vida por ti?
Abrí mis ojos, mire hacia afuera por la clara ventana enfrente de mi, y asentí. Seria capaz de todo por el.
La vista se empezó a perder, estaba llorando.
-Seria capaz de todo…de todo por ti. Por ti Paul. Por nadie mas.- Hable en voz alta, y largue a llorar no supe ni cuanto . Recosté mi cara en mis manos y llore lo que pude esa tarde. Por mis sollozos no escuche ni mis pensamientos.
Me levante y me dirigí a la segunda planta, a mi habitacion. Tenia que salir, me volvía loca seguir allí. La escalera estaba bloqueada, por alguien sentado, un hombre…Paul.
Se dirigió directo a mis ojos y los analizo. Bajo la cabeza y la escondió en sus brazos. El pecho se agitaba cada vez mas rápido, abri mi boca para respirar mejor. No encontraba que decir en ese momento. ¿Que había ocurrido? Mi razón, mi lógica desapareció. Me limpie lo mas rápido posible las lagrimas que aun quedaban en mis ojos y mejillas.
-Dios..No. Porfavor, no.- Paul hablaba escondido en sus brazos- No puede, no ahora. Por favor evitalo. ¿Por que no antes!?...¿Por que carajo?!- Golpeo la pared con su puño.
-¿Cuanto has estado aquí?- Fue lo único que pude modular. Alzo su cabeza y se levanto. Se paro enfrente mio y me miro a los ojos
- …dime, ¿Es eso cierto?- La lagrimas bajaron solas, sin permiso. Sin requerimiento ni delicadeza. Rodaron sin anunciarse su llegada.
Esta es una pagina donde puedes ver todo acerca de la banda mas grande de todos los tiempos. Se montaran Fanfics, Noticias y Actividades relacionadas con ellos en Colombia.
The Beatles Colombia
Para esos que nos sentimos como en Pepperland, hablando con la morsa, viendo al Sol salir, observando la lluvia caer, sentados en un jardin bajo el mar, recordando la noche anterior, diciendo que ella te ama. Y cuando la banda empieza a tocar, y si al final del tobogan quieres volver a la cima, alli sabras que todo lo que necesitas es AMOR.
jueves, 26 de enero de 2012
miércoles, 25 de enero de 2012
One Shot. Real Love. Paul McCartney. Part 1
Eramos una sola gran familia. Los amaba, eran mis chicos. Pero algo en Paul me hacia sentir que mi “hermano” ya no lo era. Lo miraba, era hermoso. No podía creer que hubiese alguien mas perfecto para mi que el. Mi corazón se alocaba cada que lo veía, cada que sentía mi nombre en sus labios. Era ese sueño que tanto había tenido. El del chico que me hiciese tan feliz, tan orgullosa, tan amada como en algún momento lo había sido Julieta. Sentía que el mundo giraba y giraba solo por nosotros dos, que los cielos eran mas azules , las rosas mas rojas.
-Mas tarde volvemos, te cuidas.
Era John el que hablaba, sentí muchos pasos dirigirse a la salida e irse. No lo vi, estaba en el sillón con los ojos cerrados.
Estaba perdida, no sabia mi dirección. No quería estar sola, mi mayor deseo era tenerlo a mi lado. Quería saber que tenía en él un amor verdadero. Todo lo que había hecho hasta ese momento era ansiarlo, había depositado mi cariño en el, era imposible que no lo hubiese notado.
¿Como no ver que alguien te abraza, que alguien te besa, que alguien te ve con uno de los mas grandes amores que fuesen posibles, con un amor dedicado tan fervientemente hacia otro ser humano?¿Como no mirar en sus ojos esa pasión, esa ansia en lo profundo de sus pupilas? ¿Cómo no notar los labios deseosos de los suyos, de sus caricias? ¿Cómo no poder encontrar en aquel cuerpo frágil la espera de sus manos, el tembloroso cuerpo lleno de poros aguardando, aguardando simplemente el momento de sentir su piel?
Dime, ¿Cómo es posible que no me vieras desearte, que no me vieras amarte? No entiendo Paul, no cabe en mi cabeza la posibilidad de que nunca pensaste, ni siquiera una vez, que mi corazón solo fue tuyo. Demuéstramelo, demuéstrame que no me amas. Dime que nunca me quisiste, que nunca pensaste en mí como una posibilidad.
¿Qué si me importaría ser una de esas chicas que los siguen en las fiestas? No. ¿Qué si me importaría ser parte solo de una loca noche de sexo? No. ¿Qué si me importaría no volverte a ver desde el momento en que te tuve en mi? No me importaría en lo mas absoluto, solo con saber que por media fracción de segundo, o incluso menos, me amaste. Que por ese pequeño momento pude yo hacerte feliz, sentirte en paz, en calma con el resto del mundo. Sentirte a gusto con mi presencia, con el hecho de que fue conmigo con quien estuviste.
-Mas tarde volvemos, te cuidas.
Era John el que hablaba, sentí muchos pasos dirigirse a la salida e irse. No lo vi, estaba en el sillón con los ojos cerrados.
Estaba perdida, no sabia mi dirección. No quería estar sola, mi mayor deseo era tenerlo a mi lado. Quería saber que tenía en él un amor verdadero. Todo lo que había hecho hasta ese momento era ansiarlo, había depositado mi cariño en el, era imposible que no lo hubiese notado.
¿Como no ver que alguien te abraza, que alguien te besa, que alguien te ve con uno de los mas grandes amores que fuesen posibles, con un amor dedicado tan fervientemente hacia otro ser humano?¿Como no mirar en sus ojos esa pasión, esa ansia en lo profundo de sus pupilas? ¿Cómo no notar los labios deseosos de los suyos, de sus caricias? ¿Cómo no poder encontrar en aquel cuerpo frágil la espera de sus manos, el tembloroso cuerpo lleno de poros aguardando, aguardando simplemente el momento de sentir su piel?
Dime, ¿Cómo es posible que no me vieras desearte, que no me vieras amarte? No entiendo Paul, no cabe en mi cabeza la posibilidad de que nunca pensaste, ni siquiera una vez, que mi corazón solo fue tuyo. Demuéstramelo, demuéstrame que no me amas. Dime que nunca me quisiste, que nunca pensaste en mí como una posibilidad.
¿Qué si me importaría ser una de esas chicas que los siguen en las fiestas? No. ¿Qué si me importaría ser parte solo de una loca noche de sexo? No. ¿Qué si me importaría no volverte a ver desde el momento en que te tuve en mi? No me importaría en lo mas absoluto, solo con saber que por media fracción de segundo, o incluso menos, me amaste. Que por ese pequeño momento pude yo hacerte feliz, sentirte en paz, en calma con el resto del mundo. Sentirte a gusto con mi presencia, con el hecho de que fue conmigo con quien estuviste.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo!
Aprovechando estas fechas, me ire de viaje, por lo que no estare en la pagina ni la podre actualizar.
Les quiero desear a todos ustedes, mis fieles lectores y locos fanaticos unas Felices Fiestas y un prospero año nuevo, donde cumplan todos sus sueños.
Espero me perdonen por mi ausencia, asi que de recompensa he decidido montar todas las lecturas que prometi, para que tengan que leer en el tiempo que yo no estare alrededor.
Les deseo lo mejor,
"TODO LO QUE NECESITAS ES AMOR"
Manuela.
Les quiero desear a todos ustedes, mis fieles lectores y locos fanaticos unas Felices Fiestas y un prospero año nuevo, donde cumplan todos sus sueños.
Espero me perdonen por mi ausencia, asi que de recompensa he decidido montar todas las lecturas que prometi, para que tengan que leer en el tiempo que yo no estare alrededor.
Les deseo lo mejor,
"TODO LO QUE NECESITAS ES AMOR"
Manuela.
4. One Shot . ¿Do You Want to Know a Secret?. Slash/ R y P
Siempre había tenido la fantasía secreta de tocar un piano. Su dotes para la batería eran magníficos, lo sabia a la perfección; pero algo en el piano le hacia feliz, su complejidad y delicadeza eran perfectas. Puso su dedo en la primera tecla de ese pequeño piano de cola al lado de la pared. Sonó muy fuerte, un bajo profundo que no tardo en desaparecer.
Un par de manos atravesaron por sus lados, eran las de Paul, que ya había pasado varios segundos observándolo sin que tuviera idea. Richard se sobresaltó un poco, pero volvió a su postura inicial.
-Tócala tres segundos y sigue con las otras dos…-Le pidió
Ringo hizo caso y toco cada uno de los tres primeros bajos, cada uno tres segundos. A cada tecla, Paul hacia un ágil movimiento con su mano derecha y tocaba algo hermoso, pareciese que tocara 20 teclas a la vez; pues la melodía era exquisita. Ringo no podía decir nada mas, estaba totalmente petrificado por su fineza en el Piano.
-Tocas hermoso…-Apenas dijo Ringo con cabeza baja y ojos sentados en un horizonte inexistente al finalizar Paul de tocar.
-Gracias, ya sabes, la practica.- Le dedico una tierna sonrisa, de esas de conejo que solo el podía brindar. Se enderezo y salió de la habitación, sin decir nada más. Ringo de un salto se levanto del taburete y lo siguió a la puerta trasera, sonde un amplio y verde paisaje los saludaba desde lejos. Se veían un par de arboles marrones, no faltaría mucho hasta que llegase el otoño.
-Sabes, ayer estuve con una chica morena. Con piel clara y un par de pecas en sus mejillas. Creo que su nombre era Rebecca.- Saco la caja de cigarrillos del bolsillo de su chaqueta, tomó uno y le ofreció otro a Ringo, lo tomo.- Una chica alta, y esbelta. Con un buen par de atributos-Soltó una risilla nerviosa, encendió su cigarrillo y el de Ringo.-Una cintura tan pequeña, y una cadera ancha, adornada por sus piernas largas y sus nalgas bien redondas, bien firmes. Era una chica hermosa, y muy buena en la cama…-Se sonrojo-pero Ringo, durante toda la noche no deje de pensar que no hacia el amor con esa zorra, que lo hacia contigo.- Apago su cigarrillo en un andamio de alguna ventana de la casa y metió sus manos en los bolsillos de sus pantalones. Se encogió de hombros por el frio y exhalo lentamente aire, aire que término siendo vapor en el cielo.
Miro a Ringo y le sostuvo la mirada, esperando que dijera algo.
-Yo…Yo…-No pudo terminar su frase, no podía modular palabra alguna. Su desesperación por hablar se le notaba en los ojos, pero no sabia que decir, por donde empezar. Su amigo, estaba enamorado de el. ¿Qué podía hacer al respecto? .El no sentía lo mismo hacia Paul, o no del mismo modo. No podía decirle que lo quería también, pues le estaría mintiendo y arriesgando su poder como músico de la banda. Y tampoco podía negarle su amor, pues sabia lo que se sentía el rechazo. Estaba entre la espada y la pared. Su disposición a reaccionar volvía, estaba listo para hablar lo que debiese hablar.
3. Happiness is a Warm Gun. / Paul McCartney.
Lo vi alli, de pie, junto a la chimenea. Las llamas hacían titilar los rasgos de su cara. De pronto Linda se le acerco y lo abrazo, ambos mirando el fuego pelear entre si. Mi respiración se acelero y mis ojos se cristalizaron, sabia que no debía estar allí, pero igual quería verlo, solo una navidad, la ultima en la que lo veria.
Se giro y miro por la ventana, donde estaba yo llorando y abrió los labios para decir algo; Linda pregunto con una voz cariñosa:
-Que pasa amor?
-Na…Nada, solo que he visto la cantidad de nieve que hay esta noche.-Dijo dudando mientras ella lo besaba y se iba, supongo, que a revisar a los niños.
Maldita sea! No era posible que yo siguiera allí, esperando que en algún momento el se acercara a mis labios para besarlos, no era justo que dejara de respirar, por que ya no era el aire que él repiraba, que dejara de mirar, por que ya no lo veía a el, que dejara de vivir, por que el ya no estaba en mi vida.
Senti como la puerta se abrió y de la casa salió un callado Paul:
-Que haces aquí?
-Yo…yo…-No soporte y me recosté en su pecho para abrazarlo. Lloraba y lloraba, no existía algo que quisiera hacer mas que eso.
-Dios, que he hecho contigo?-Pronuncio en un susurro mientras me abrazaba mas fuerte.
Sentía su corazón latir, su respiración calmada y dulce. Su aroma y perfume entraba por mi nariz, haciéndome recordar todo lo que habíamos pasado juntos. Lo separe y lo mire a los Ojos.
-No sabes lo mucho que te he extrañado…-En su rostro se dibujo un gesto de dolor.
El sabia que ya no me amaba, mientras yo seguía mendigando su amor.
-Tu sabes lo que siento…-Aun lloraba yo
-Si, por eso pienso acabar con esto, por que aun te amo.- Me acerque a su rostro y con una mano helada le sostuve la mejilla. Senti un coro de angeles al contacto de nuestros labios. Él se separo rápidamente y analizo lo sucedido.
-No puedo, yo ya no puedo , tengo una familia.-murmuro
-Por favor Paul, solo eso necesito, un beso. Te aseguro que después no me veras jamás.
Accedió y nos besamos de nuevo. Sus labios estaban fríos, pero los sentí tan suaves y deseables como nuestro primer beso. Sus mejillas sonrosadas y su aliento humeante con un leve sabor a cigarrillo, su lengua cuidadosa y amable, su mentón afilado que chocaba con el mío, y su pequeña nariz que acariciaba mi rostro.
Nos separamos y sentí como el dolor me volvió a invadir .Lo mire a esos grandes ojos azabache y me aleje de el, dejando un rastro de huellas detrás mío.
Dosdiasdespues…
Cogió el periódico, pero no lo leyó, solo disimulaba leerlo. Pensaba en ese momento, no podía ser que le hubiese gustado, se había sentido vivo cuando ella estuvo con el, había podido sentir esas mariposillas en el estomago y ese puto temblor de rodillas al sentirla cerca.
Cuando por fin se digno a leer el periódico, el titular era grande y resaltable: “Mujer se suicida la noche de navidad mientras dejaba nota de Amor”. Su ojos se movieron agiles a cada letra, buscando una pista, una manera de saber que no era ella la que había cometido tal estupidez, sabia que ella no era así, que ella no seria capaz.
Pero, después de varias palabras: “la presunta suicida se llamaba…” encontró su nombre, subrayado y en mayúsculas. Sus lágrimas empezaron a brotar. Agradecía que Linda ni los Niños estuvieran allí, estaban de visita en casa de una pariente.
Descubrió que su dolor era tan grande que decidió acabar con su vida de un tiro, uno certero, en el corazón. Recordó en estilo Flashback los momentos juntos, la vez que hicieron el amor por primera vez, como solían reír juntos al ver a John diciendo bromas tontas, como lo ayudaba ella a escribir canciones. Cerró los ojos y los volvió a abrir, para descubrir que su periódico estaba empapado en lágrimas. En ese estúpido periódico amarillista salía la carta escrita por ella. La que habían hallado salpicada de sangre, con un pequeño anillo sobre ella, el mismo anillo de la promesa.
“Para mi Paul,
Dirás que soy cobarde, que he cambiado mi rumbo que ya no soy la misma; pero no me importara, al fin pude descansar. Solo eres consciente del dolor del rechazo cuando te sucede, cuando dices te he extrañado, pero no recibes uno igual de vuelta
Perdóname si he querido estar contigo, si he deseado más de lo que puedo tener, si he elegido este camino para continuar. Quizás, si me hubieses amado todo seria diferente, pero nunca fue así; por eso, me arrepiento de llorar, de sufrir, sabiendo que hay caminos mas fáciles, caminos en los que solo me basta decir te amo al aire, sin que nadie escuche y desplomarte en el suelo frio.
Moriré con tus ojos en mi mente, tu beso, tu ultimo beso; moriré con la certeza de saber que disfrute de tu cariño una ultima vez, aunque solo fuese por lastima. Moriré con las palabras que siempre te dije y seguiré diciendo hasta el final de mis días, hasta el último momento: Te amo Paul.
Siempre Tuya…
“
2. One Shot. Scrambled Eggs. Slash / R y J
Un huevo, dos huevos, tres huevos, cuatro huevos…Contaba cada uno de ellos, y analizaba la yema cayendo bruscamente en el platón. Con una cuchara los revolvió y le agrego una pizca de sal. Splash! Directo al sartén, despego los huevos un poco y se fue a servir un poco de leche, mientras le echaba una bocanada a su cigarrillo.
-Hola precioso…-Sintio como una voz aspera sonaba a su espalda, mientras mordía el lóbulo de su oreja. La reconocia, reconocia el aliento, el perfume, el aroma, las manos. Un leve escalofrio paso por su espina, haciéndolo temblar, cuando una mano del chico se poso en una de sus nalgas. De un brinco se giro y lo observo, con cuidado, mientras este sacaba una galleta de la estantería y se la metia a la boca, masticaldola tan agresivamente que mitad de la galleta cayo al suelo.
-Oye John…- Murmuro, a la vez que fumaba de nuevo.
-Ajam?- Apenas pudo decir algo, en lo concentrado que estaba en su galleta.
-Que pasara si nos descubren?
-Pues, no se, supongo que deberemos disfrutar del culo del otro mientras podamos.-Dijo, sin preocupaciones
-Dios Lennon! Enserio, que harás cuando descubran que eres un puto maricon?!- grito Ringo exasperado.
Si apenas John miro, volvió a su café recién servido y a su galleta. Mordió lo que quedaba de ella.
-Ringo, Ringo, Ringo…Que quieres que te diga? –Tomo un sorbo y lo dejo en uno de los estantes de la cocina. Se acero despacio a Starr y lo agarro por las mejillas. –No crees tu que basta con que te quiera? Yo, Richard…Yo te amo.- Abrio los ojos de par en par y se soltó de las manos de John.
John sintió un hueco grandísimo en el pecho no soportaría el dolor de ser negado por el, el chico por el que había sacrificado su mundo. Su respiración cogió vuelo y sus rodillas flaquearon. Se sostuvo del refrigerador pero mantuvo su postura hasta donde su orgullo lo permitía.
-Co..como?-Preguntó ya nervioso Ringo, a la vez que soltaba un suspiro largo y lleno de un terrible temblor.
-Pues, tu sabes que ya llevamos tiempo, y pues…he llegado a quererte, aunque no sea nada importante, he llegado a amar tu mirada, tus ojos, los mas azules del mundo, tus labios y todo tu. -
-Lennon, en que clase de poeta te has convertido?- Dijo Ringo acercándose a John y besándolo sorpresivamente de una forma apasionada.
Su mundo seguía su rumbo, pero aun le faltaba algo, escuchar sus labios decir las palabras que había pronunciado hace poco.
-John, yo también te amo, pero, me alegra que tú te destaparas primero, pensé que no dejarías de ser el mismo cobarde de siempre.
-Pues, no soy tan cobarde cuando hago esto. – Agarró a Ringo del cuello y lo beso introduciendo su lengua entre los dientes del bajito aquel. Agarro el cinturón de Parkin y de un tirón lo quito de sus pantalones. Cogió la corbata, se la quito y la boto en algún lugar de la cocina. De algún modo, ambos terminaron en sus pantaloncillos, besándose en la cocina, sobre el comedor.
-Ring…Ringo...a que…huele?- Pregunto exhausto y aun besando el abdomen de Starr.
-Mierda! La tortilla….- De un salto se levanto quitando a John de encima de el y pagando la estufa. La tortilla del carajo estaba quemada, no veía ni una sola parte amarilla de lo que se debería ver, todo completamente incinerado.
-Bueno…-Dijo John llegando por detrás- Ya que todo se soluciono…- mordió suavemente el cuello de Ringo- Que tal si seguimos?
-Hola precioso…-Sintio como una voz aspera sonaba a su espalda, mientras mordía el lóbulo de su oreja. La reconocia, reconocia el aliento, el perfume, el aroma, las manos. Un leve escalofrio paso por su espina, haciéndolo temblar, cuando una mano del chico se poso en una de sus nalgas. De un brinco se giro y lo observo, con cuidado, mientras este sacaba una galleta de la estantería y se la metia a la boca, masticaldola tan agresivamente que mitad de la galleta cayo al suelo.
-Oye John…- Murmuro, a la vez que fumaba de nuevo.
-Ajam?- Apenas pudo decir algo, en lo concentrado que estaba en su galleta.
-Que pasara si nos descubren?
-Pues, no se, supongo que deberemos disfrutar del culo del otro mientras podamos.-Dijo, sin preocupaciones
-Dios Lennon! Enserio, que harás cuando descubran que eres un puto maricon?!- grito Ringo exasperado.
Si apenas John miro, volvió a su café recién servido y a su galleta. Mordió lo que quedaba de ella.
-Ringo, Ringo, Ringo…Que quieres que te diga? –Tomo un sorbo y lo dejo en uno de los estantes de la cocina. Se acero despacio a Starr y lo agarro por las mejillas. –No crees tu que basta con que te quiera? Yo, Richard…Yo te amo.- Abrio los ojos de par en par y se soltó de las manos de John.
John sintió un hueco grandísimo en el pecho no soportaría el dolor de ser negado por el, el chico por el que había sacrificado su mundo. Su respiración cogió vuelo y sus rodillas flaquearon. Se sostuvo del refrigerador pero mantuvo su postura hasta donde su orgullo lo permitía.
-Co..como?-Preguntó ya nervioso Ringo, a la vez que soltaba un suspiro largo y lleno de un terrible temblor.
-Pues, tu sabes que ya llevamos tiempo, y pues…he llegado a quererte, aunque no sea nada importante, he llegado a amar tu mirada, tus ojos, los mas azules del mundo, tus labios y todo tu. -
-Lennon, en que clase de poeta te has convertido?- Dijo Ringo acercándose a John y besándolo sorpresivamente de una forma apasionada.
Su mundo seguía su rumbo, pero aun le faltaba algo, escuchar sus labios decir las palabras que había pronunciado hace poco.
-John, yo también te amo, pero, me alegra que tú te destaparas primero, pensé que no dejarías de ser el mismo cobarde de siempre.
-Pues, no soy tan cobarde cuando hago esto. – Agarró a Ringo del cuello y lo beso introduciendo su lengua entre los dientes del bajito aquel. Agarro el cinturón de Parkin y de un tirón lo quito de sus pantalones. Cogió la corbata, se la quito y la boto en algún lugar de la cocina. De algún modo, ambos terminaron en sus pantaloncillos, besándose en la cocina, sobre el comedor.
-Ring…Ringo...a que…huele?- Pregunto exhausto y aun besando el abdomen de Starr.
-Mierda! La tortilla….- De un salto se levanto quitando a John de encima de el y pagando la estufa. La tortilla del carajo estaba quemada, no veía ni una sola parte amarilla de lo que se debería ver, todo completamente incinerado.
-Bueno…-Dijo John llegando por detrás- Ya que todo se soluciono…- mordió suavemente el cuello de Ringo- Que tal si seguimos?
martes, 20 de diciembre de 2011
1.One Shot. All Things Must Pass. Slash / GyP
Una oleada de calor azoto brutalmente el cuerpo tembloroso de Paul. El hecho de ver el maravilloso torso de George lo hacia estremecerse. Su cabello mojado y apenas una toalla en su cintura lo cubría, de pies a cabeza, no podía evitar imaginárselo sin esa toalla. Sus labios intentaban susurrar algo, pero algo les impedía pronunciar, su respiración se había acelerado junto con sus latidos. La espalada del pequeño Harrison estaba apuntando hacia el, mientras buscaba algo en la maleta para vestirse, insinuándole que lo girara, solo para verle a la cara. Y se volteo, sus ojos observaron fijamente los de Paul, con una sonrisa de fotografía a manos de George; se acerco lentamente y miro a Paul. Con sus pies bien aferrados a la Tierra se le puso enfrente y analizo al chico con pequeños labios.
-Hola Amiguito…-Le dijo despeinándole el “Mop Top”, a la vez que se acomodaba cuidadosamente su toalla, para evitar que cayese en el momento menos indicado.
Paul siguió en su misma posición, sin girar, ni hablar, ni pestañear. Si apenas respiraba era un milagro. Solo perdido en sus sucios pensamientos, con su compañero, con el que había pasado varios años.
-Dios McCartney! Cuando reacciones me hablas.-Agarro su ropa, cogió para el baño y de un modo un poco exasperado cerro la puerta tras el.
Que Diablos acababa de ocurrir?! No era posible, el con George y George con el, ambos abrazados, en labios del otro, con sus respiraciones a punto de morir, sus ojos mirándose uno al otro. Sus pensamientos hacia el eran prohibidos, eran ilegales, no era recibidos en las vidas de nadie, ni siquiera de la mismísima Reina. El flacucho aquel había provocado tal excitación en él, que no tenía la capacidad de creerlo. Pestañeo rápido, mientras sus ojos se humedecían y enrojecían; su mirada se ubico en esa puerta y en lo que podría estar pasando adentro.
Su cuerpo siendo rozado por sus ropas, su Georgie secándose el cabello, alborotado y castaño…Demonios! Lo estaba haciendo de nuevo! No podía evitarlo. El pomo de la puerta del baño giro, pero el ya no quería estar allí, pensando aquello de una persona tan cercana y amable como el. Cogió paso y salió a toda velocidad de la habitación, mientras George le gritaba.
-Paul!!! Oye Paul!!...PAUUUUL!- Su voz le valió un bledo, no podía cumplir sus sueños con el, con quien quería hacerlo; sus bases no lo dejaban. Pero aunque no debiese, no le importaría acariciarle la entrepierna, meter su lengua en la boca del chiquillo, tomar su cuello y recorrerlo levemente con sus labios…Estaba confundido, debía pensarlo. Salió del pasillo y se dirigió al segundo piso de los tres reservados para Los Beatles. Allí, en su habitación, se quedo, en la oscuridad, pensando lo que había pasado, imaginándoselo a el, con su irresistible cuerpo, sobre el suyo, pensando y organizando sus pensamientos. Por Primera vez, el Maduro y Decente Paul, ya no parecía tan tranquilo.
-Hola Amiguito…-Le dijo despeinándole el “Mop Top”, a la vez que se acomodaba cuidadosamente su toalla, para evitar que cayese en el momento menos indicado.
Paul siguió en su misma posición, sin girar, ni hablar, ni pestañear. Si apenas respiraba era un milagro. Solo perdido en sus sucios pensamientos, con su compañero, con el que había pasado varios años.
-Dios McCartney! Cuando reacciones me hablas.-Agarro su ropa, cogió para el baño y de un modo un poco exasperado cerro la puerta tras el.
Que Diablos acababa de ocurrir?! No era posible, el con George y George con el, ambos abrazados, en labios del otro, con sus respiraciones a punto de morir, sus ojos mirándose uno al otro. Sus pensamientos hacia el eran prohibidos, eran ilegales, no era recibidos en las vidas de nadie, ni siquiera de la mismísima Reina. El flacucho aquel había provocado tal excitación en él, que no tenía la capacidad de creerlo. Pestañeo rápido, mientras sus ojos se humedecían y enrojecían; su mirada se ubico en esa puerta y en lo que podría estar pasando adentro.
Su cuerpo siendo rozado por sus ropas, su Georgie secándose el cabello, alborotado y castaño…Demonios! Lo estaba haciendo de nuevo! No podía evitarlo. El pomo de la puerta del baño giro, pero el ya no quería estar allí, pensando aquello de una persona tan cercana y amable como el. Cogió paso y salió a toda velocidad de la habitación, mientras George le gritaba.
-Paul!!! Oye Paul!!...PAUUUUL!- Su voz le valió un bledo, no podía cumplir sus sueños con el, con quien quería hacerlo; sus bases no lo dejaban. Pero aunque no debiese, no le importaría acariciarle la entrepierna, meter su lengua en la boca del chiquillo, tomar su cuello y recorrerlo levemente con sus labios…Estaba confundido, debía pensarlo. Salió del pasillo y se dirigió al segundo piso de los tres reservados para Los Beatles. Allí, en su habitación, se quedo, en la oscuridad, pensando lo que había pasado, imaginándoselo a el, con su irresistible cuerpo, sobre el suyo, pensando y organizando sus pensamientos. Por Primera vez, el Maduro y Decente Paul, ya no parecía tan tranquilo.
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